Friday, June 17, 2005

Song #4: Cuando me vaya - Joan Manuel Serrat



I. Al igual que gran parte de mi generación, crecí con Serrat. En mi caso por partida múltiple, ya que era (y es) escuchado tanto por mis padres como por mis hermanos. Contrario a gran parte de mi generación, no reniego de aquello y hasta absorví algo del fanatismo que se me ha inculcado. No voy a decir que me desvivo por todo lo que hace El Nano porque no es así; creo que su muerte artística se dio luego de su último buen disco, En tránsito (1981) y que de ahí en adelante, luego de haber escrito una de sus mejores canciones, No hago otra cosa que pensar en ti, una gran canción sobre la falta de inspiración incluida en aquel disco, sucumbió a aquello mismo, y también a unos arreglos que cada vez se hacían más y más difíciles de digerir (algo de eso ocurría con el mismo En tránsito, pero era un disco repleto de buenas canciones), que pasaron de los inspiradísimos y muchas veces emocionantes arreglos orquestales de sus primeros discos a arreglos dignos de un mal cantante de covers de aquellos que suelen “tocar” en restoranes. Pero si podemos reirnos con dichos cantantes de poca monta debido al hecho de que suelen intepretar canciones en extremo grasas en la línea de Sergio Denis y aledaños, con el Serrat de los 80 hasta ahora lo único que tenemos es tedio asegurado y canciones sin gracia alguna.

II. Pero durante sus primeros años de carrera (y me refiero únicamente a los discos en español, ya que nunca le dediqué mucho tiempo a su carrera paralela en catalán) hizo una enorme cantidad de hermosas canciones y grandes discos. Bastaría con sólo escuchar canciones como Mis gaviotas y Balada en otoño de su primer disco en español, Aquellas pequeñas cosas –que lamentablemente trae malos recuerdos debido a su inclusión en la esperpéntica película El faro, de Eduardo Mignogna- Pueblo blanco, Vagabundear y Vencidos de Mediterráneo, Canción Infantil, del disco del mismo nombre o sus discos de canciones basadas en poemas de Antonio Machado y Miguel Hernández para darse cuenta de que estamos frente a un tipo capaz de componer e/o interpretar melodías inigualables con letras excelentes –y tampoco hay que dejar de agregar que en esos primeros años era un churrazo-.
Tal vez el mejor ejemplo de esto –lo de las melodías, no lo del churrismo- se encuentre en Cuando me vaya, la mejor canción de su mejor disco, su segundo álbum en español, que en España se conoce, al igual que el primero, como Joan Manuel Serrat y que aquí se editó con el título Joan Manuel, de 1970. Todas las canciones de aquel disco están entre lo mejor de su autoría (son todas composiciones de JMS) y de entre todas ellas cabe resaltar Señora -que posee uno de los finales más increíbles que yo haya escuchado, tanto lírica (as in lyrics) como musicalmente-, Mi niñez -los desafío a escuchar esta canción sin despedir aunque sea una pequeña lágrima-, Edurne –presente en la edición local y ausente en la española por razones de censura, ya que posee un estribillo en vasco- Los debutantes, Amigo mío y la canción que nos ocupa –estas últimas tres son sencillamente perfectas y parecen haber sido injustamente olvidadas-.

III. Rara vez he escuchado una canción donde la música y la métrica de los versos cuajen de la manera en que lo hace Cuando me vaya. Esta canción debería utilizarse como ejemplo de cómo escribir la canción pop perfecta. La letra es excelente pero la melodía es instantáneamente ganadora. Los arreglos orquestales son sobrios y medidos, sin los alardes triunfales que suelen tener los arreglos orquestales; todo en la canción es completamente funcional, todo suena donde tiene que sonar. El sonido estéreo –recordemos que es una canción de 1970 y que el estéreo era algo relativamente nuevo y por eso su utilización es digna de mención- está aprovechado al máximo. Los instrumentos están repartidos en ambos canales con una precisión apabullante, con las cuerdas, el bajo –bien por encima del resto de los instrumentos- y parte de los vientos sonando en el canal izquierdo y con el piano –con una melodía ascendente que le cortaría el aliento a cualquiera- y otra parte de los instrumentos de viento –que no son los mismos que suenan en el otro canal- en el derecho. La voz suena en el centro pero tiene un efecto interesante que se da en el disco entero, y es que el eco de la voz suena sólo en el canal izquierdo.
Volviendo a la métrica de los versos, va un pequeño ejemplo de la antepenúltima estrofa: “Me iré silbando aquella canción / Que me cantaba cuando era un crío / Un marinero lleno de ron / Por si en verano sentía frío”. Este caso de métrica y rima perfecta se da durante toda la canción, y es como el ABC del songwriting en estado puro.
Pero dejando de lado los tecnicismos, Cuando me vaya es una canción de una belleza inconmensurable. Y lo es, como dije antes, sin estridencias. Sí, tiene arreglos orquestales, pero son de perfil bajo. Sí, tiene letra kilométrica y llena de palabras que nunca antes se han escuchado ni se volverán a escuchar en una canción pop, pero están utilizadas de una forma que jamás hace pensar en alardes de ningún tipo. Pero explicar por qué es una canción hermosa es algo imposible. Sólo puedo decir que a mí me emociona muchísimo, y que creo que tiene todos los elementos como para emocionar a mucha gente. Que el uso de las palabras me parece ejemplar, cuando tal vez el uso de esas mismas palabras en otra canción me parecería completamente vacuo, pedante y un tanto cursi. El tema es cómo se utilizan esas palabras, cómo están al servicio de la melodía, y cómo todo cuaja a la perfección.

IV. Acaba de editarse Serrat... eres único Vol. 2, continuación de aquel disco tributo al Nano de 1995 y, contrario al anterior, es bastante malo. El primer volumen, irregular como casi todos los discos tributo pero con una buena cantidad de puntos de interés, tenía el horrendo cover que hizo Diego Torres de Penélope y una feísima pimpinelización de Poema de amor a cargo de Lole y Manuel, pero también tenía algunas versiones excelentes, como la lesbianizada Lucía, por Rosario Flores, la tomwaitizada Temps era temps, por Umpah-pah, la enpoppizada Fiesta, por Tahures Zurdos y, la mejor de todas, la genial punkización de Señora a cargo de Los Enemigos. El Volumen 2, con la excepción de las versiones de Mediterráneo, Hoy puede ser un gran día y Parules D’amor a cargo de Estopa, Chambao y Alejandro Sanz, respectivamente –que, casualmente o no, van seguidas-, parece interpretado por aquellos cantantes de restoranes a quienes me referí antes. Nabos.

Cuando me vaya
Letra y Música de J.M. Serrat

Me iré despacio un amanecer
que el sol vendrá a buscarme temprano.
Me iré desnudo, como llegué.
Lo que me diste cabe en mi mano.

Mientras tú duermes deshilaré
en tuyo y mío lo que fue nuestro
y a golpes de uñas en la pared
dejaré escrito mi último verso.

Y a la grupa
del terral, mi chalupa
de blanca vela peinará el mar.
¿Que soledad te vendrá a buscar...?
Cuando me vaya.
Cuando me vaya.

Luna tras luna, llamándome
bajarás donde el azul se rompe.
El viento te abrazará de pie
hurgando el vientre del horizonte.

Una sonrisa se esfumará
rozando el borde de los aleros.
Tu boca amarga preguntará
¿...para quién brillan hoy los luceros?

Y las olas
sembrarán caracolas
arena y algas entre tus pies.
Los besarán y se irán después
hacia otra playa.
Cuando me vaya.

Me iré silbando aquella canción
que me cantaba cuando era un crío
un marinero lleno de ron
por si en verano sentía frío.

Me iré despacio y sé que quizás
te evoque triste doblando el faro.
Después la aldea quedará atrás,
después el día será más claro.

Y ese día
dulce melancolía,
has de arrugarte junto al hogar.
Sin una astilla para quemar.
Cuando me vaya.
Cuando me vaya.

2 comments:

Anonymous said...

Si, es preciosisima esa cancion: "Cuando me vaya". Y otra sin igual es "Amigo Mio".

javieth said...

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